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5 sept. 2008

A LA MEMORIA DE HUGUES MANUEL

RECUERDO A MI HERMANO

En la vida he tenido la oportunidad de leer muchas cartas dedicadas a un amigo, pero hoy a mi me asiste escribir estas breves líneas a un amigo incondicional, cuñado, padrino, compadre, pero sobre todo un hermano al que le profeso mi mayor gratitud con todo mi corazón por compartir esa fructífera vida, a Dios gracias por su benevolencia al concedernos el poder disfrutar maravillosos momentos con HUGUES MANUEL.

Con un fuerte deseo de evocar y poder describir desde mi humilde óptica, lo que fue para nuestras familias la vida de un hombre grande, valeroso, jovial, sincero, familiar y hospitalario. Dotado de unas excelsas cualidades humanas propias de una persona señalada por nuestro maravillo creador y emulando la ilustración del gran samaritano que mencionan las escrituras, no se canso de llevar esperanza, de atenuar las múltiples vicisitudes que son comunes para todas las personas que transitamos por este sombrío y árido camino de la vida.

Muchos serian los calificativos que podrían describirlo de una manera acertada, como también señalar todas sus hazañas unas veces como joven precoz, como hombre galante del que se ufanaba de tener muchos amoríos durante su adolescencia, de un líder natural capaz de mover a escépticos y doblegar a los más recios adversarios y contradictores, fue leal a sus convicciones las que defendió con arrojo y gallardía. En fin son muchos

los aspectos que en mi memoria brotan para resaltar su transito sublime de las cosas que el considero valiosas como fueron su familia, sus amigos, su pueblo y como olvidar la música de los zuleta que lo acompañaba por ese derrotero unas veces desafiante y otras veces sosegado.

Quien puede desconocer que la pasión de mi compadre desde niño fue el campo, en el que creció a lado del viejo mane, mostrando esa destreza sin igual para montar a caballo, para la cría de ganado convirtiéndose esta en una de las facetas que despertaba ese fervor inconmensurable, seguido siempre por su eterno compañero su hermano José.

Como olvidar también que acompaño a mi papa en esa ardua labor de devolverle la salud a miles de personas que transitaban por ese consultorio donde con gran esfuerzo se dedicaban a estudiar cada uno de los casos que en el día a día se presentaban, aprendió con mucha facilidad sobre las propiedades de las plantas medicinales y como todo estudiante aventajado también hizo gala de esos conocimientos, los cuales utilizo para el servicio de todas las personas que lo solicitaban.

Son muchas los momentos gratos que tuve a bien compartir con mi compadre, que perduraran en mi memoria como ejemplo vivo de un hombre luchador, que por su grandeza supo enmarcar cada uno de los escollos que afronto dejándonos ese legado para nuestros hijos y futuras generaciones ávida de vivencias dignas de emular.

Nosotros no lo perdimos compadre con su partida, no ganamos al poder compartir durante todos estos maravillosos años donde pudimos conocer ese buen hijo, buen esposo, buen padre, buen cuñado, buen amigo.

Sra Carmen gracias por regalarnos ese buen hermano………………………………….

QUE TUVE LA DICHA DE CONOCER

Albeyro Nicolas Cuello Oñate

1 comentario:

Libardo Gomez Rodriguez dijo...

fue muy especial conmigo,teniamos afinidad espiritual